Mi reciente visita por Italia me ha hecho descubrir que tiene mucho más misterio que nos curremos un platito de pasta, por que coger un brick de tomate solís y cocinar nuestra propia salsa pomodoro SÍ, marca la diferencia.
La descubrí por casualidad y es una receta que francamente me encanta además de ser muy fácil.
Ingredientes:
Dos dientes de ajo (opcionales, si os resulta muy intenso os recomiendo utilizar ajo en polvo en especia)
Aceite de oliva virgen extra (usar un buen aceite es importante por que le va a dar un toque amarguillo que un aceite refinado no le da)
Un peperoncino (chile o guindilla roja)
pomodoro secchi (tomates secos, hoy son fáciles de encontrar los del lidle están buenísimos)
Spaghetti
Perejil (aunque yo prefiero albahaca fresca)
Queso (es opcional amigos veganos pero le podéis echar un provolone o un parmesano, también delicioso con mozarella fresca)
En una sartén ancha y un poco alta se echa un chorro generoso de aceite de oliva y se doran los ajos cortados en laminitas y el peperoncino (se los podéis quitar después, son para dar sabor).
A este ajo dorado le añadiremos el tomate seco. Si lo habéis comprado tal cual mojarlo unos minutos en agua y dejar escurrir, si es tomate seco en tarro simplemente dejar escurrir o secarlo con un poco de papel de cocina (para los que tengan prrriiisa). Cortar el pomodoro en tiras y echar en la sartén.
Dejar que coja sabor durante unos minutines sin que se queme nada y añadir los spaghetti al dente que habremos cocinado previamente. Removemos y echamos un poco del agua de la pasta (por eso conviene que estén al dente). Los cocinamos un ratito (unos tres minutos a fuego fuerte bastarán) y le añadimos el perejil fresco picado.
Si se os hacen un poco secos y tenéis tomate casero también podéis añadirselo pero así están deliciosos.
Por último espolvorear con el provolone o el parmesano rallado o cortar trozos de mozarella fresca y añadirselos.
Vais a repetir receta...

